ICONOGRAFÍA DE LA VIRGEN DEL PRADO EN LA CERÁMICA DE TALAVERA. EJEMPLO DE CATALOGACIÓN DE UN JARRO DE BOLA.

He decidido hablar de esta iconografía en el artículo porque es un tema muy frecuente en la cerámica de Talavera y encontramos muchas de estas piezas en el mercado de antigüedades actual.

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

Dibujo
Placa de la Virgen del Prado, siglo XVIII. Museo de Cerámica Ruiz de Luna.

La serie polícroma de la Virgen del Prado se desarrolla en Talavera de la Reina entre los siglos XVIII, XIX y XX.

Según la tradición local, la imagen del la Virgen se apareció milagrosamente a una pastorcilla en un prado cercano a la muralla de la ciudad de Talavera, entre el Tajo y el camino real de Toledo. De ese modo, en 1272 se erigió una ermita en honor a la Virgen, al parecer, en el mismo lugar donde había existido un templo dedicado a Minerva en tiempos de la dominación romana. La hermandad de la Virgen del Prado se fundó en 1508, después de una epidemia de peste, teniendo como sede primitiva la construcción del siglo XIII.

En el siglo XVI varias referencias documentales dan cuenta de la importancia de la ermita: el teólogo e historiador jesuita Juan de Mariana (natural de Talavera, 1536-1624) habla de los numerosos “milagros que se atribuyen a la antigua imagen de la Virgen, por cuya causa se propagó la veneración de aquel sitio”; el propio rey Felipe II calificó a la ermita entonces extramuros como “Reina de las Ermitas”; y el cardenal Quiroga (1577-1594) se refiere a ella como “Mater eremitarum”.

ICONOGRAFÍA

En torno a la imagen talaverana surgió una abundante iconografía reflejada en la cerámica de la villa. Numerosos paneles de azulejos, jarras burladeras y pilas de agua bendita se decoraron con la Virgen del Prado.

A lo largo de tantas representaciones cerámicas, iniciadas probablemente en el siglo XVII, pero más numerosas a partir del siglo XVIII, La Virgen aparece estereotipada, con un esquema triangular.

En el vértice superior, bajo la corona, se ve su rostro enmarcado por una rica toca y rayos con estrellas en sus extremos. A continuación, sobre un fondo de tejido blanco emerge la cabeza del Niño, con o sin corona. El amplio manto, abriéndose hacia la base y más largo por detrás, permite ver la parte delantera de la túnica. La imagen reposa sobre un trono, que varía poco de unas representaciones a otras, en el centro del cual figura casi siempre el tema de los Desposorios. A ambos lados de la peana se colocan dos jarrones de pureza.

Dibujo1
Detalle de representación de la Virgen del Prado en una jarro de bola, siglo XIX. Colección particular.

En torno del tercio superior de la figura se representa una ampulosa gloria con rayos y ocho querubines intercalados, sobre cuyas cabezas descansan otras tantas estrellas. En el centro de la gloria aparece Dios Padre con el nimbo triangular y, debajo de él, la paloma del Espíritu Santo. Alrededor de la cabeza de la Virgen revolotean dos ángeles músicos y otros dos portando coronas y, tras la imagen, en su tercio inferior, aparece el creciente lunar con dos ángeles músicos.

Al mismo tiempo, se esquematiza y simplifica este diseño hasta hacer irreconocibles algunos detalles y se combina con distintos tipos de cenefas característicos del siglo XIX, que en muchos casos son simplificaciones de motivos de las series alcoreñas del XVIII.

C0n esta iconografía, probablemente tomando como ejemplo las decoraciones de los azulejos, los alfares de Talavera decoraron también diversas piezas como jarros de bola burladeras y pilillas de agua bendita.

Dibujo2
Pililla de agua bendita, mediados del siglo XVIII. Museo de Cerámica Ruiz de Luna.

EJEMPLO DE CATALOGACIÓN Y TASACIÓN. JARRO DE BOLA DE TALAVERA, SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

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DENOMINACIÓN Jarro de bola.

 CLASIFICACIÓN Talavera de la Reina (Toledo). Segunda mitad del siglo XIX.

 PROCEDENCIA Colección particular.

 MATERIALES Y TÉCNICA Barro cocido y esmaltado mediante un vidriado estannífero. Decoración polícroma a base de óxido de antimonio, cobalto, cobre y manganeso. Torneada, asa modelada.

 MEDIDAS Altura: 27 cm. Boca: 16 cm. Ø Pie: 11,5 cm. Ø Panza: 21 cm. Ø

 DESCRIPCIÓN Jarro de loza de buena calidad, aunque presenta algunos defectos de fabricación y está picada parcialmente, debido a las moliendas gruesas de sílice de la cerámica talaverana.

Recipiente de boca trilobulada, ancho cuello, hombros suaves, cuerpo esférico, y anillo de apoyo con forma circular muy marcado. Asa en forma de oreja, sección en cinta y superficie lisa.

Decoración polícroma con colores azul, verde, amarillo y negro; esmalte lechoso.

En medio de la panza y centrado con el pico vertedero se representa una escena en reserva; flanqueada por dos jarrones, representación de Virgen con Niño sobre pedestal y coro circular de ángeles.

El resto del jarro presenta tres registros horizontales en reserva, separados por dos cenefas triples situadas en el cuerpo, interrumpidos con la escena principal anteriormente descrita.

En cuanto a los registros, decorativamente iguales, se localizan bajo el labio, en la parte central de la panza y en la parte superior del pie. Se representan grandes flores con pétalos de color azul,  rodeadas de pequeños motivos vegetales y geométricos.

Respecto a las cenefas, dos iguales con fondo amarillo con una línea continua ondulada y puntos en las concavidades, flanquean una central en reserva con gruesa línea ondulada verde con puntos polícromos en las concavidades y pequeñas rayas negras en convexidades.

Asa con decoración en forma de tallo vegetal.

Perímetro del labio y parte superior del anillo de apoyo pintado con línea azul.

ESTADO DE CONSERVACIÓN La pieza presenta pérdidas parciales del vidriado en la base, el asa, y en el perímetro de la boca. Algunas craqueladuras.

INSCRIPCIONES Localizada en la parte inferior central del frente de la pieza. Aplicada con pincel con azul de cobalto. Transcripción “RECUERDO DE TALAVERA”.

ESTUDIO

La pieza que ocupa nuestro estudio es un jarro de “bola”,  de la serie de la Virgen del Prado como motivo principal, que se mezcla con otras series decorativas en el resto de la pieza. Fabricada en Talavera de la Reina en la segunda mitad del siglo XIX.

Respecto al material, se trata de una pieza de loza, entendiéndose “loza” como barro cocido y esmaltado posteriormente mediante un vidriado estannífero que hace impermeables las piezas gracias a la capa blanca que oculta completamente su alma de arcilla. Sobre este vidriado suele aplicarse una decoración pictórica polícroma a base de óxidos metálicos vitrificables como el óxido de antimonio (amarillo), óxido de cobalto (azul), óxido de cobre (verde) y óxido de manganeso (negro).

EJEMPLO
Jarro de bola, 1834-1866. Museo Nacional de Artes Decorativas

En lo referente a la tipología, se trata de un jarro de bola, de ancho cuello rematado en boca trilobulada; con cuerpo esférico, anillo de apoyo muy marcado y un asa lisa. Conforme la tipología evoluciona hacia el siglo XIX, el asa del jarro tiende a ser lisa en vez de torsa, y el cuerpo en vez de ser globular, tiende a ser ovoide.

Las jarras más antiguas son típicas de la segunda mitad del siglo XVIII, de cuerpo globular, amplia boca y vertedor, y su asa retorcida que recuerda al perfil de las columnas salomónicas. Acompañan a la imagen los característicos temas florales de la época, con una rica policromía. Por estos años la influencia de la cerámica de Alcora se deja sentir en los hornos talaveranos, transformando la temática de la primera mitad de siglo, apegada todavía al estilo del siglo XVII. Sin embargo, a pesar de que las modas francesas, introducidas en los hornos españoles a partir de los alcoreños, acaban imponiéndose, hay motivos tradicionales que no se abandonan y, entre ellos, se encuentra el de la Virgen del Prado.

Las jarras de la Virgen del Prado realizadas en el siglo XIX suelen tener el cuerpo, como hemos comentado cuando nos hemos referido a la tipología, más que globular, ovoide, y el asa plana, adoptando un perfil menos ampuloso, más en la línea del gusto neoclásico del momento. En general, la zona que no queda ocupada por la representación religiosa, presenta generalmente unos pabellones en tono ocre y amarillo, características hojas en forma de helecho y pequeñas florecillas polícromas en el gollete. En algunos casos éste se adorna también con incisiones paralelas. Esta fabricación debió ser muy abundante, conservándose piezas de tamaños muy diferentes.

No debemos olvidar que otros muchos temas marianos sirvieron también para decorar piezas talaveranas, como la Virgen de los Dolores, la Purísima, la Divina Pastora,…

En cuanto al resto de la decoración, el motivo de la Virgen del Prado en el frente de la jarra se combina con cenefas, muchas de ellas tomadas de las series alcoreñas.

esquema decorativo

 

En lo que respecta a la datación, al hablar de la serie decorativa hemos apreciado cierta evolución en los jarros en  los que aparecía el motivo del la Virgen del Prado.

Pero, por la ejecución del jarro, podemos concluir que se trata de una pieza que debemos enmarcar en el regeneracionismo de finales del siglo XIX, cuando comienza el estudio del arte perdido, y las cerámicas historicistas de Guijo, Arroyo y Ruiz Luna que marcan, a principios del siglo XX, el arranque del souvenir.

imagen
Jarro de bola. Ruiz de Luna. Talavera. Primer cuarto del siglo XX. Museo de cerámica Ruiz de Luna.

BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA

GONZÁLEZ ZAMORA, César, TALAVERAS. Las lozas de Talavera a través de una colección, Antiquaria, Madrid, 2004.

MARTÍNEZ CAVIRÓ, Balbina, La Virgen del Prado y la cerámica de Talavera de la Reina. NARRIA. Estudios de artes y costumbres populares. Provincia de Toledo, UAM, Madrid, marzo, 1978. Nº 9. P. 11-14

MARTÍNEZ CAVIRÓ, Balbina, Cerámica de Talavera, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1984.

SAINZ-PARDO MORENO, Manuel; MARTÍNEZ MONTOYA, Eladio, La Virgen del Prado y su Ermita, Historia, tradición y religiosidad, Talavera de la Reina, 1984.

SESEÑA, Natacha, Barros y lozas de España, Editoriales Prensa Española y Editorial Magisterio Español, Madrid, 1976.

VV.AA., El Arte Revivido. Catálogo de la exposición del I Centenario de la Fábrica de Cerámica Ruiz de Luna “Nuestra Señora del Prado”, 8 de seotiembre-8 de diciembre de 2008. Exmo. ayuntamiento de Talavera de la Reina, Talavera de la Reina, 2008.

VV.AA., Ámbitos. 500 años de cerámicas de Talavera. Febrero-abril 2003, Museo de Bellas Artes de Badajoz, 2003.

VV.AA., Cerámica de Alcora (1727-1827), Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Madrid, 2003.

VV.AA., Cerámicas de Talavera. Arte y Patrimonio, Caja Castilla La Mancha, 2003.

VV.AA., Las lozas de Talavera y Puente. Siglos XVI-XX, Mercado Puerta de Toledo, Madrid, 1989.

Páginas web:

http://mnartesdecorativas.mcu.es/ Museo Nacional de Artes Decorativas

http://museodeltraje.mcu.es/ Museo Nacional del Traje. CIPE

http://www.mcu.es/museos/MC/CERES/CatalogoMCU.html Catálogos de Museos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

 

TASACIÓN

En el momento de establecer una estimación económica del jarro objeto de nuestro estudio, debemos tener en cuenta aspectos como:

  • La calidad: la pieza hemos estudiado no tiene una construcción cuidada, típico de la loza popular talaverana, pero tiene un vidriado muy brillante y limpio, y una decoración muy característica. Pertenece a una serie muy popular, en la que encontramos variadísimas calidades, y la pieza objeto de nuestro estudio se encuentra entre las calidades más altas.
  • La rareza: tanto en tipología, como en la técnica y en la serie decorativa, el jarro es bastante común en la producción de Talavera.
  • Moda: este tipo de piezas de la serie de la Virgen del Prado es muy frecuente en el mercado y, debido al momento económico en el que nos encontramos en el que las piezas de muy buena calidad se reservan para tiempos mejores, la cerámica popular está muy valorada, incluso, podríamos decir, sobrevalorada.
  • Por último destacar otro aspecto como el tamaño de la pieza, superior a la media, alcanzando los 27 cm.

Atendiendo a estos factores, debemos valorar los últimos precios de piezas similares a la que hemos catalogado para establecer una comparativa. En el caso del jarro que hemos estudiado, existen numerosos ejemplos en el mercado, pero hay que tener en cuenta la variadísima calidad de las piezas y sus diferentes tamaños, que oscilan entre los 20 y 57 cm.

Algunos precios de referencia:

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Después de analizar estos últimos resultados, teniendo en cuenta los diferentes tamaños, calidades, épocas, y habiendo advertido que la ingenuidad de lo popular está de moda, se puede concluir que la estimación económica que establecemos para el jarro de bola de Talavera que hemos catalogado es de 1.500-2.000 €.[1]

 

[1] Sujeto a variables como el lugar de venta de la pieza, ya que para su venta en el mercado internacional su estimación económica o precio de salida siempre sería menor que si se vendiera en España.

 

©Blanca Fernández. elpreciodelarte.es

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