Crónica del “Caravaggio” de 1.500 €

Como muchos de vosotros sabréis, la subasta de Ansorena del mes de abril nos ha dado un sorpresa. Una de las piezas más interesantes de su catálogo (lote 229) era una Coronación de Espinas atribuida a un seguidor de Ribera, con un precio de salida de 1.500 €.

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Finalmente, su venta se paralizó, declarándose inexportable por el Ministerio de Cultura (con una reunión de urgencia el día de antes por la Junta de Calificación, Valoración y Exportación) ante la sospecha de que se tratara de… ¡un verdadero Caravaggio! 🙂

La casa de subastas Ansorena se pronunció al respecto 8 días después, asegurando que, de común acuerdo con los propietarios de la obra La Coronación de Espinas, decidió retirar dicho cuadro de la subasta antes de la actuación del Ministerio. Estas declaraciones servirían para desmentir la posible venta “en silencio” de esta pieza, teoría que manejaban algunos los expertos ante este acontecimiento.

Ya sea verdad o no lo sea, no hay duda de que vinieron a España varios compradores extranjeros y la casa Ansorena recibió ofertas millonarias por el supuesto Caravaggio; el coleccionista Nicolás Cortés ofreció un millón y medio de euros, dos coleccionistas italianos 3 y 6 millones de euros, respectivamente, y la puja máxima fue la ofrecida por los anticuarios Robilant+Voena en colaboración con el marchante italianon Fabrizio Moretti de 23 millones de euros según fuentes del sector.

Si esta pieza hubiera llegado a venderse, y el Ministerio hubiera autorizado su exportación definitiva (cosa que tampoco sería descabellada dado el estado de conservación y la suciedad que presenta la obra) se habría podido vender por 150 o 200 millones de euros (es decir, en el caso de que la casa de subastas hubiera aceptado los 23 millones de la puja máxima, el beneficio habría sido de entre 127-177 millones). La cosa cambia con la inexportabilidad del bien y su declaración de BIC (Bien de Interés Cultual), pudiéndose alcanzar los 30 millones de euros en el mejor de los casos.

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Nota aclaratoria: recordemos que dentro de la Unión Europea hay libre circulación para todas aquellas obras que tengan menos de 100 años y no estén inventariadas dentro del Patrimonio Histórico Español. Cuando se trata de una pieza con más de 100 años se solicita permiso de exportación al Ministerio de Cultura. Si una obra se va a vender fuera de la Unión Europea y tiene entre 50 y 100 años y alcanza un detrminado valor, también requiere este permiso.

No hay duda de que han opinado muchos expertos, habiendo visto o no la obra “en directo”, y con distintas percepciones. Conocemos las opiniones de Vittorio Sgarbi, Nicola Spinosa, Cristina Terzaghi, y todo tipo de sabios (y no tanto), que defienden o no la autoría del maestro italiano. Pero la duda que me asalta personalmente es, ¿por qué el mayor experto de pintura italiana en España, D. Gonzalo Redín todavía no se ha manifestado al respecto? (para quién no le suene fue el “descubridor” del Guido Reni de Patrimonio Nacional).

El caso es que tanto desde el Ministerio de Cultura como en el Museo del Prado han asegurado que “debe iniciarse un largo proceso de verificación” antes de poder tener un veredicto. En una primera fase de la comprobación se analizarán cuestiones físicas del cuadro como el lienzo, los pigmentos, la época… “A veces este primer estudio es concluyente de manera absoluta, pero muchas otras veces no”, advierten fuentes del ministerio. Entonces comenzará la segunda parte, el debate entre los especialistas.

Además, al ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC), como el caravaggio, los dueños están sujetos a una serie de restricciones, ya que forma parte del Patrimonio Histórico (en este caso de Madrid). Estarán obligados a informar a la Administración si quieren trasladarlo dentro o fuera de la comunidad, o si desean exponerlo (los beneficios de la venta de entradas serían para ellos). Si quisieran vender la obra, la Administración tiene que ser informada para ejercer su derecho de tanteo en un plazo de dos meses con el precio que los dueños hayan establecido.

Es decir, a los desconocidos dueños de la pieza, en el caso de confirmarse la autoría del maestro italiano, les ha tocado el “euromillón”, pero viene un largo proceso de estudios y responsabilidades de puede durar años.

Otros hallazgos interesantes. Fte: El País

En 2014 otra obra de Michelangelo Merisi da Caravaggio fue descubierta en un desván de Toulouse. El Estado francés, considerándolo tesoro nacional, bloqueó su exportación durante años, reservándose el derecho de compra preferente hasta que expiró su plazo y pudo ser finalmente vendido (por unos 150 millones) en 2019.

Ese mismo año una anciana de Compiègne, al norte de París, llevó a una casa de subastas lo que creía que era un icono ruso de escaso valor que tenía colgado junto a la cocina. Resultó ser obra del maestro primitivo italiano Cenni di Pepo Cimabue (siglo XIII). Lo vendió por 24 millones de euros. Pero Francia paralizó la salida del cuadro otorgándose 30 meses (que se cumplirán en verano de 2022) para igualar la oferta. La anciana murió poco después de la venta.

¿Y tú,qué opinas? ¡Os leo!

WEBGRAFÍA

https://elpais.com/cultura/

https://www.elmundo.es/cultura/arte/

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